Hoy va Zapatero a ver al Papa por primera vez a Roma. Parece que la costumbre es ir al Vaticano o al poco de ser elegido presidente o al final del mandato.
No tengo muchas expectativas puestas en esta visita. Probablemente sea de lo más cordial. Zapatero le hará un regalo al Papa, el Papa a Zapatero y charlarán de temas varios. ¿Tratarán la aprobación de las leyes de marcado corte laicista de estas legislaturas? ¿Hablarán del proyecto de Ley de Libertad Religiosa? No lo sé y si hablan de eso quizá ni nos enteremos. Yo sólo quiero que vaya bien. Y me acordaré de rezar para ver si Zapatero se cae del caballo. Torres más altas han caÃdo.
Benedicto XVI hace un llamamiento al diálogo con los musulmanes, a los que llama “hermanos”. No deberÃa sorprenderle a nadie que llame al diálogo con ellos ni tampoco que les llame hermanos. Son hermanos como somos todos los hombres y, además, ellos creen en el mismo Dios que los cristianos y judÃos -Dios es el mismo, la óptica desde la que se Le aprehende es lo que cambia-. Llama al diálogo porque es la única manera de que vivamos de una vez en paz y unamos fuerzas por el Bien. El ojo por ojo se ha demostrado ineficaz a lo largo de la historia. Sólo provoca frustración, odio y violencia.
Esta exhortación del Papa, como todas las que no hablan sobre asuntos de fe, no va dirigida únicamente a los católicos sino a toda persona de bien que quiera escucharle. Creo firmemente que este Papa se ha ganado que todos le prestemos atención sea cual sea nuestro credo. En el poco tiempo que lleva como Papa ha demostrado sobradamente que su mayor preocupación es la paz y la felicidad de todos los hombres, independientemente de su credo o su falta de él.
El Papa tiene muy claro cuál es el enemigo de los creyentes hoy: el laicismo radical que pretende que los creyentes volvamos a recluirnos en nuestras casas si queremos vivir nuestra fe. El laicismo que induce el odio a la religión con nocturnidad y alevosÃa. El laicismo que perversamente define el hecho religioso como “privado” en lugar de “personal”. Ése es el enemigo común de los creyentes. La unión hace la fuerza pero sin humildad y magnanimidad -como las del Papa- es imposible la unión.
Hace cinco dÃas escribà un post congratulándome por la apertura de juicio oral a Krahe por su mofa al crucifijo y se me echaron encima multitud de “adalides de la libertad” -todos no creyentes- para reprocharme que la culpa es de los creyentes. Uno porque somos “unos hipersensibles”. Y dos porque “nos lo merecemos por creer en una fe que ha sido excusa para asesinar a miles de personas” -lo entrecomillado no es literal pero puede deducirse de los comentarios a ese post-. Bueno, no pasa nada. Me gusta debatir y me pillaron de buenas asà que argumenté educadamente el porqué se equivocan en otro post dos dÃas después. La respuesta a ese post ha sido nula.
Me importa un comino el número de comentarios que tengan mis posts pero lo que sà me sienta como una patada en el estómago es molestarme en argumentar y no recibir respuesta. Será porque les he pillado. Por lo menos se habrán dado cuenta de lo obvio y ése ya es suficiente premio para mÃ. Una vez más se demuestra lo que ya dije: a los españoles no nos interesa llegar a la verdad sino imponer la nuestra. ¿Cambiaremos algún dÃa?
Pablo Molinero Valdivia
Presidente del OLRC
Parece que el tema de Krahe genera debate y parece que es debate del bueno. Discusiones como esta, sosegadas y educadas, enriquecen a todos. Lo único que nos falta a los españoles es que además de discutir abramos las orejas para intentar entender al otro y no sólo tengamos como objetivo convencer. Asà se crea un debate verdaderamente constructivo. Voy a dar mi opinión sobre muchas respuestas contrarias a mi parecer para intentar hacer entender a los que no creen lo mismo que yo por qué pienso lo que pienso. Voy a hablar sobre mà mismo, creyente, en primera persona, que asà se entiende mejor.
Uno de los argumentos más repetidos en los comentarios de la entrada anterior es que el problema no es que algunos hagan burla de las creencias de otros sino que esos otros se lo toman a mal. Entiendo que una persona no creyente no comprenda lo que es Jesucristo para un creyente cristiano, Mahoma para uno musulmán o Dios (Alá, Yawheh) para todos. Muchos ateos no entienden que Dios para un creyente es una persona real, Padre, aquél que más nos ama y al que más queremos amar. No lo entienden porque no lo viven asÃ. DeberÃan pensar que para un creyente la mofa o el escarnio de la fe no es la mofa a unas ideas sino a unas personas a las que queremos y que nos quieren. DeberÃan pensar qué gracia les harÃa que cogieran a sus madres y las pintaran en cuadros como una prostituta o mostraran a sus padres o hermanos en situaciones denigrantes u ofensivas. No creo que les hiciera ninguna gracia. A los creyentes que hagan eso de Dios, la Virgen o Jesucristo les hace la misma gracia. Ninguna. Porque son personas reales a las que queremos tanto como a nuestra familia en la tierra.
No tengo ningún problema cuando se critican las ideas y se defiende, por ejemplo, que es improbable que Jesús existiera y mucho más que fuera Hijo de Dios. No me parece ofensivo que uno vea ridÃculo que la Iglesia promueva la castidad hasta el matrimonio o que critique “la voluptuosidad de la Iglesiaâ€. Pienso que se equivocan pero no me siento ofendido. Me ofende que se haga mofa de las personas a las que se quiere tanto como a la propia familia o de los sÃmbolos que representan -serÃa como hacer chanza de la foto de un familiar-. Creo que he dejado claro lo que quiero decir.
Al argumento de que uno puede insultar como le venga en gana a los creyentes porque “las religiones son la principal causa de conflicto en el mundo†no le voy a dedicar mucho tiempo. Cae por su propio peso. Que en la Alemania de mediados de siglo XX se cometieran las aberraciones que se cometieron no hace que los alemanes sean unos genocidas racistas. Que algunos romanos disfrutaran viendo a otros seres humanos destriparse unos a otros no hace a los italianos unos monstruos insensibles. Que algunos curas sean unos desgraciados que abusan de niños no hace a los católicos unos pederastas. Si en siglos pasados en nombre de la religión se cometieron tropelÃas, no debe culparse a la religión sino a los que las cometieron. Las religiones también han traÃdo lo mejor que ha tenido la historia y no parece que se tenga en cuenta -en concreto la cristiana ha sido la propulsora los Derechos Humanos y de la abolición de la esclavitud, y eso sin contar con que los que más ayudan a los más necesitados en España y en el mundo suelen ser personas movidas por su fe-.
En fin, resumiendo, que el ataque a las ideas no es ofensivo. Lo que ofende es el ataque a las personas a las que se ama. Y un creyente ama a Dios. Y un cristiano ama a Jesús. Y cualquier escarnio a sus figuras es un insulto que no debe de ser tolerado. Amigos ateos, piensen que para nosotros los creyentes esas personas son tan reales y queridas como para ustedes sus familiares. Si lo piensan seguro que lo entienden.