El crucifijo en las aulas, también en la escuela pública

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Es frecuente que en el OLRC recibamos consultas de profesores de centros públicos sobre si pueden, con la ley en la mano, tener símbolos religiosos en el aula. El caso más frecuente es el del profesor que tiene un crucifijo en el aula. Este símbolo generalmente no es cuestionado aunque a veces se producen quejas y denuncias de tipo político o desde posiciones laicistas radicales.

Dado que el tema es de interés, recopilamos aquí el estado de la cuestión gracias a las aportaciones realizadas por dos asesores del OLRC: el profesor Nicolás Zambrana-Tévar y la abogada Polonia Castellanos, de la asociación de Abogados Cristianos.

La opinión de ambos expertos es coincidente: en España es perfectamente legal mantener crucifijos en el aula como confirmó el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (caso Lautsi vs Italia, en el que una mujer demandaba a Italia para que se retirara el crucifijo del colegio de sus hijos) de 2011. Estos son, en opinión de Polonia Castellanos, los argumentos de la sentencia del Tribunal de Estrasburgo:

  • La libertad de religión no excluye la posibilidad de la presencia de símbolos religiosos en los lugares públicos, especialmente en aquellos Estados cuya identidad histórica y cultural es inseparable de los mismos.
  • La laicidad no es neutralidad y se admiten diferentes modos de concebirla, totalmente compatible con la preeminencia de una religión entre las protecciones otorgadas por el Estado.
  • La fundamentación de los derechos humanos no puede reducirse al «derecho a no ser ofendido» o «perturbado emocionalmente» (como argumentaba la madre de un alumno), debiendo comprobarse un real daño objetivo.
  • La Constitución formal de los Estados deben interpretarse conforme a la Constitución tradicional e histórica.

A estos argumentos se añaden los facilitados por el profesor Nicolás Zambrana-Tévar:

  • España no es un país laico, como lo pueden ser Francia o Turquía. Nuestra constitución sólo establece que ninguna religión tendrá carácter estatal y, además, que el Estado mantendrá relaciones con las diversas religiones, citando especialmente a la Iglesia Católica.
  • España es un Estado que se declara «social», es decir, que interviene en la economía y en la sociedad, para garantizar a los ciudadanos el ejercicio de sus derechos y libertades. De ello habría que deducir, necesariamente, que el Estado español debe proporcionar a sus ciudadanos los medios para que puedan ejercer su derecho a la libertad religiosa y de ahí, por ejemplo, la necesidad de que se imparta en colegios públicos la asignatura de religión, si los padres lo piden.
  • Retirar el crucifijo de las escuelas no ayuda a crear un espacio «neutral» desde el punto de vista religioso e ideológico, pues dicha neutralidad es, en realidad, una opción por retirar a la religión de la esfera pública, lo que es una opción ideológica en sí misma.
  • El crucifijo no sólo es un elemento religioso sino cultural y es perfectamente compatible con la supuesta laicidad del estado español, dada la gran tradición cristiana que tiene España, lo cual es un hecho histórico.
  • La Constitución española se ha de interpretar (lo dice ella misma) de acuerdo con el Derecho internacional y resulta evidente que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos no considera que sea contrario al Convenio Europeo de Derechos Humanos el que los Estados europeos permitan que haya crucifijos en las escuelas públicas.

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1 comentario

republica bananera 17 abril, 2017 - 18:26

Entonces no tendréis problemas en que el profesor exhiba un corán y una foto de Mahoma. De tenerlo estaríais haciendo “denuncias de tipo político o desde posiciones laicistas radicales”.

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