El Ayuntamiento de Zaragoza, gobernado por el Partido Popular, ha acordado con el Arzobispado la atención a las mujeres víctimas de maltrato en varias parroquias de la ciudad. El pacto implica la formación para los párrocos y algunos voluntarios para que puedan asistir, en el horario de apertura de las iglesias, a víctimas de violencia machista, a modo de una primera atención en la que las derivarán a los servicios municipales, como la Casa de la Mujer, o las asesorarán si necesitan tramitar una denuncia. Sin embargo, la medida no ha gustado a las feministas, que han elaborado un manifiesto y recogido firmas para presentarlo a la alcaldesa, Natalia Chueca, con el objetivo de conseguir que se deje sin efecto el convenio suscrito al entender que se trata de un «blanqueamiento de la violencia machista».
