En los últimos días estoy viendo algunas noticias que me están alarmando mucho:
- Esta semana, un hombre ha invadido el altar de la Basílica del Sagrado Corazón de París al grito de «Allahu Akbar»
- Hace unos días, otro hombre provocó un grave incendio en una iglesia de Baviera
- Hace una semana, un sacristán fue atacado en una iglesia en Rodgau, también en Alemania. El “arma” que utilizaron fue una cruz
Por no hablar de todos los ataques en España…
En 2023, desde el Observatorio registramos 36 ataques a lugares de culto y símbolos cristianos en nuestro país, cifra que ha ido creciendo en los últimos años.
Y no podemos olvidarnos del asesinato hace dos años y medio del sacristán Diego Valencia en Algeciras (Cádiz) a manos de un yihadista. Y del asesinato a palos en el monasterio de Gilet (Valencia) de un fraile, por parte de un hombre que entró diciendo que quería “matar curas”.
O del intento de incendio en una iglesia en Jerez en enero de este año y del fuego en un convento de Cuenca en mayo de 2024.
¿A la Unión Europea no le importan estos asesinatos y estos ataques a iglesias?
Solicitamos a la Comisión Europea la creación inmediata de un Coordinador Especial de la UE para la lucha contra la cristianofobia, al mismo nivel que los ya existentes para combatir el antisemitismo y la islamofobia.
La UE debe reconocer la gravedad de estos ataques y actuar con el mismo compromiso que demuestra en la lucha contra otras formas de odio religioso.
