¡Protejamos juntos este convento!

Han vandalizado, de nuevo, el convento de las religiosas de la Inmaculada Concepción de Echarri Aranaz, en Navarra. La mayoría de ellas son octogenarias.

Esta vez, han arremetido a patadas contra la puerta de acceso y han empotrado con violencia un cono de obra contra los cristales durante la madrugada.

Pero no es la primera vez que la “toman” contra este convento: en otras ocasiones las han hecho pintadas, han lanzado objetos contra el edificio…

Incluso una vez rompieron la puerta mientras velaban el cadáver de una monja recién fallecida.

Lo más doloroso es que, a pesar de estos ataques reiterados:

Ni la Policía Foral ni el Ayuntamiento (de Bildu) han tomado las medidas necesarias para protegerlas.

El Consistorio ha llegado a restar importancia a estos hechos, achacándolos a “críos borrachos”.

¿Te imaginas el miedo de estas mujeres mayores, cada noche, pensando si volverán a atacar su hogar? Nadie merece vivir así, y mucho menos por el simple hecho de ser creyente y vivir en comunidad.

Firma esta petición para exigir a la Policía Foral y al Ayuntamiento que protejan de una vez por todas a este convento y a las religiosas que lo habitan. Es urgente y necesario.

Tu firma puede marcar la diferencia. Juntos, podemos demostrar que la sociedad no mira hacia otro lado ante la cristianofobia y la vulneración de la libertad religiosa.

Gracias por no quedarte indiferente.

Destinatario: A la atención de la Sra. Alcaldesa de Echarri Aranaz y a la Policía Foral de Navarra:

Me dirijo a ustedes, como ciudadano preocupado y defensor de la libertad religiosa, para exigirles la adopción inmediata de medidas de protección para el convento de la Inmaculada Concepción de Echarri Aranaz y las religiosas que lo habitan, la mayoría de ellas de edad avanzada.

El convento ha sido objeto de reiterados ataques y actos vandálicos: pintadas, lanzamiento de objetos, rotura de puertas, agresiones durante velatorios y, recientemente, una violenta agresión con daños en la puerta de acceso y cristales, que ha generado una situación de miedo, indefensión y vulnerabilidad para las religiosas.

Es especialmente grave que, pese a la reiteración de estos hechos, ni el Ayuntamiento ni la Policía Foral hayan implementado medidas efectivas para garantizar su seguridad. Resulta inaceptable minimizar estos ataques y atribuirlos a «críos borrachos», como ha hecho el Consistorio. La pasividad institucional ante la cristianofobia y la vulneración de la libertad religiosa sólo contribuye a perpetuar el acoso y el miedo.

La libertad religiosa es un derecho fundamental protegido por la Constitución Española y los tratados internacionales. Es su obligación, como autoridades públicas, velar por que ninguna persona sea atacada o discriminada por razón de sus creencias, y mucho menos en un espacio de recogimiento y paz como es el convento de estas religiosas.

Por todo ello, les insto a que adopten, de forma urgente y prioritaria, las siguientes medidas:

  • Refuerzo de la vigilancia policial en el entorno del convento.
  • Investigación exhaustiva de los hechos y persecución de los responsables.
  • Medidas preventivas para garantizar la seguridad y la tranquilidad de las religiosas.
  • Un posicionamiento claro y público en defensa de la libertad religiosa y de la convivencia.

No miren hacia otro lado. Es el momento de demostrar que las instituciones protegen a todos los ciudadanos, también a quienes sufren ataques por vivir y testimoniar su fe.