Según datos oficiales de los Mossos d'Esquadra, 36 iglesias de Barcelona han sufrido robos con fuerza en los últimos treinta meses. El ritmo no baja, sino todo lo contrario: 13 casos en 2024, 15 en 2025, y ya 8 en lo que llevamos de 2026.
Pero las cifras no cuentan lo peor.
El pasado 7 de junio (justo el día en que el papa aterrizó en Barcelona) la parroquia de Nuestra Señora de Fátima del Turó de la Peira fue saqueada.
Los ladrones se llevaron el sagrario de mármol y plata con las hostias consagradas dentro. No es un objeto de valor económico. Es el corazón espiritual de esa comunidad. También se llevaron los cálices, la vinajera, el rosario, la corona de la Virgen de Fátima y una escultura de la Virgen del Pilar. Y, por si fuera poco, los 920 euros que esa parroquia había recaudado para las excursiones de sus niños.
Esa parroquia no es un caso aislado. Es el octavo asalto en seis meses. Los distritos más golpeados son Nou Barris, Sarrià-Sant Gervasi, Horta-Guinardó y Sant Martí.
Muchas de las iglesias de Barcelona están abiertas durante el día, custodiadas únicamente por voluntarios o sacerdotes mayores. Son los espacios más vulnerables de la ciudad. Y llevan treinta meses siendo objetivo sistemático de robos, sin que el Ayuntamiento haya adoptado medidas visibles.
El alcalde Jaume Collboni tiene la obligación de proteger la vida religiosa de la ciudad. Hay más de 130 parroquias católicas en Barcelona. No puede seguir mirando hacia otro lado.
Pide al alcalde de Barcelona medidas concretas de seguridad para las iglesias de Barcelona.
Solicitamos:
- Un refuerzo de la vigilancia en las iglesias que han sufrido robos o ataques.
- Un plan específico de prevención para templos y lugares de culto en Barcelona.
- Que se investigue si existe reincidencia o un patrón común en estos robos.
Muchas gracias por defender la libertad religiosa.

